Para realizar cualquier trabajo serio, es necesario estar concentrado. Esto significa, sencillamente, que la capacidad de concentración es fundamental en el ámbito laboral. Cumplir con las exigencias de los jefes, satisfacer a los clientes y desarrollar una buena carrera profesional dependen de la capacidad de concentrarse bien.

Sin embargo, mantener la concentración no es fácil. El trabajo puede resultar monótono y agotador, tanto mental como físicamente. Mantener la atención en las tareas es un problema recurrente para los trabajadores. Esto es especialmente cierto en el caso de los empleados de oficina, en quienes se confía para que realicen su trabajo sin una supervisión estrecha.

La situación se ha agravado aún más debido al entorno laboral actual. Gracias a Internet, cualquiera que trabaje delante de un ordenador tiene a su alcance, con solo unos clics, un océano infinito de distracciones. El auge del teletrabajo a gran escala ha hecho que, para muchos, mantener la concentración resulte aún más complicado.

Si te cuesta mantener la concentración en el trabajo, no te desesperes. Las dificultades en este ámbito son un problema habitual que, por suerte, también tiene muchas soluciones. A continuación te presentamos seis formas eficaces y prácticas de mejorar tu concentración en el trabajo.

Limita las distracciones digitales

Las distracciones digitales son probablemente el mayor obstáculo para la concentración en la actualidad. Lo curioso es que incluso las herramientas digitales diseñadas para aumentar la productividad pueden tener un efecto perjudicial sobre la concentración. El ejemplo perfecto es el correo electrónico. Por supuesto, la comunicación es importante, pero ¿merece la pena el daño que causa a la concentración revisar el correo electrónico una vez cada dos minutos? Y echar un vistazo rápido a las redes sociales puede acabar convirtiéndose en media hora perdida. Si Internet te supone un problema, plantéate utilizar un programa de productividad que impida navegar por sitios web que te hacen perder el tiempo.

Pide ayuda a tus compañeros

Un poco de responsabilidad ajena puede ser de gran ayuda. Sería estupendo que bastara con la autosuficiencia, pero es un hecho que las opiniones de los demás nos influyen enormemente. Si alguien sabe que te estás relajando, te sentirás peor. Por eso, pedirle a un compañero que se asegure de que estás concentrado te ayudará a mantener la atención. Tener un compañero con el que os responsabilicéis mutuamente también es una idea estupenda.

Ten en cuenta el valor del trabajo

Si sientes que tu trabajo no tiene importancia, estarás mucho menos motivado, lo que a su vez afectará a tu concentración. Depender de una sensación interna y subjetiva de satisfacción hace que sea más difícil mantener la concentración cuando aparecen el aburrimiento y el desánimo. En lugar de eso, piensa en por qué tu trabajo es importante. Piensa en cómo tu trabajo aporta valor a los clientes, a tu equipo y a la empresa en su conjunto. Recuerda que, en última instancia, concentrarte es tu deber, te apetezca o no.

Satisfacer las necesidades fisiológicas

Mantener la concentración puede parecer una cuestión puramente de fuerza de voluntad, pero nada más lejos de la realidad. Si estás cansado, te duele algo, tienes hambre o te sientes incómodo por cualquier otro motivo, concentrarte durante largos periodos de tiempo es prácticamente imposible. Por eso es importante, entre otras cosas, una ergonomía adecuada. Si no te sientas erguido en una silla con un buen apoyo para la espalda, acabarás cansado y con dolores. Del mismo modo, una alimentación saludable (para evitar los bajones de azúcar que merman la concentración) es, indirectamente, fundamental para mantener la concentración.

Tómate descansos

Sentarse y concentrarse profundamente durante horas y horas seguidas simplemente no es realista. Paradójicamente, son los descansos los que, en última instancia, te permiten mantener la concentración durante toda una jornada laboral. Los descansos te permiten recargar un poco las pilas mentales. Pero no te quedes sentado delante del ordenador durante el descanso. Levántate, estírate las piernas y, quizá, charla un rato con un compañero de trabajo. Quedarte en tu puesto de trabajo (aunque no estés trabajando) no te hará sentir que estás disfrutando de un verdadero descanso.

Fíjate objetivos pequeños

La motivación y la recompensa son elementos fundamentales para mantener la concentración. Márcate pequeños objetivos que puedas alcanzar rápidamente para mejorar tu concentración. Por ejemplo, podrías proponerte avanzar una cierta cantidad en un proyecto antes de la hora de comer. Dividir los proyectos más grandes en pequeñas tareas también hará que parezcan más manejables. Si tienes algo por lo que luchar, naturalmente estarás más concentrado.

Las motivaciones para trabajar pueden variar. Puede que trabajes porque tu empleo te aporta un sentido personal, porque crees que tu trabajo es beneficioso para la sociedad o porque eres ambicioso. O quizá lo hagas simplemente por el dinero. Sin embargo, sea como sea, es importante ser productivo. Dado que llevar a cabo los proyectos de forma eficiente requiere una gran concentración, debes ser capaz de concentrarte bien. Sigue los seis consejos que hemos visto anteriormente para mejorar tu concentración en el trabajo.