La información de este artículo se actualizó por última vez en abril de 2024.

No todas las personas que dicen «Sí, quiero» viven felices para siempre. Los estudios revelan que entre el 35 % y el 50 % de los matrimonios en Estados Unidos terminan en divorcio. La tasa es aún mayor entre quienes deciden volver a casarse. Pasar por un divorcio puede dejar tus finanzas en ruinas, sobre todo si te quedabas en casa mientras tu cónyuge trabajaba. A continuación te ofrecemos un plan para reconstruir tus finanzas tras el divorcio.

Poner orden en las finanzas

Tradicionalmente, cuando las parejas se casan, unen sus finanzas y abren cuentas conjuntas. Ahora que la relación ha terminado, es necesario cortar los lazos económicos. El primer paso para reconstruir tus finanzas tras el divorcio es separar las cuentas bancarias, las tarjetas de crédito, los préstamos para el coche y cualquier otra cosa que estuviera a nombre de ambos. No querrás ser responsable de ninguna deuda que tu ex acumule una vez que hayáis decidido separaros. Revisa vuestras cuentas conjuntas y haz que las cierren o las transfieran a nombre de la persona correspondiente. Y ya que estás, no te olvides de actualizar la información sobre tus beneficiarios. Si no os lleváis bien, no tiene sentido que se queden con tu dinero cuando estires la pata.

Cubre tus necesidades básicas

Cuando sientes que todo tu mundo se ha derrumbado, puede resultar difícil decidir qué piezas recoger primero. Mucha gente no piensa con claridad cuando las emociones están a flor de piel. Están tan absortos en cómo se sienten que se precipitan y hacen cosas de las que luego se arrepienten. Por ahora, ve sobre seguro y ocúpate solo de lo básico. Necesitas un techo sobre tu cabeza, comida en la mesa, ropa que ponerte y una forma de llegar al trabajo. Todo lo demás ya lo irás resolviendo con el tiempo.

Elaborar un plan financiero

Una vez que se aclare la situación y veas qué cuentas y deudas te corresponden, empieza a elaborar un presupuesto. Tendrás que crear dos listas: una para tus ingresos y otra para tus gastos. Ahora que pasas de tener dos fuentes de ingresos a una sola, probablemente ya no podrás permitirte tu antiguo estilo de vida. Si has hecho los cálculos y esto resulta ser cierto, es hora de reducir el nivel de vida y empezar a recortar gastos innecesarios. Dependiendo de lo grande que sea la diferencia, puede que tengas que buscar un trabajo mejor remunerado o hacer un trabajo extra. Si haces números y te sobra dinero, utiliza esos fondos adicionales para aumentar tus ahorros o saldar deudas.

Nota: Aunque es posible que tu ex tenga que pagar una pensión alimenticia y/o una manutención para los hijos, no conviene que dependas exclusivamente de sus ingresos. Si decide no pagar por problemas económicos o por rencor, te quedarás en la estacada.

Empieza a ahorrar de forma constante

Todo el mundo debería tener ahorrados al menos seis meses de gastos de manutención para tiempos difíciles. La mejor forma de aumentar tus ahorros rápidamente es pagarte primero a ti mismo. Hay dos formas de hacerlo. Puedes pedir a tu empresa que te ingrese el sueldo directamente en dos cuentas distintas. Se puede ingresar un porcentaje determinado en tu cuenta de ahorros y el resto irá a tu cuenta corriente, como de costumbre. La otra opción es configurar transferencias automáticas con tu banco. En ambos casos, la clave es no tocar ese dinero. Déjalo ahí hasta que realmente lo necesites.

Comprueba tu historial crediticio

Ahora que tu situación financiera ha cambiado, es buena idea revisar tu historial crediticio. Tienes que saber cuál es tu situación para poder empezar el proceso de recuperación. Tienes derecho a recibir una copia gratuita de tu informe crediticio una vez al año de Equifax, Experian y TransUnion. A título informativo, las cuentas conjuntas seguirán apareciendo en tu informe crediticio a menos que las cierres o las separes. No basta con decir quién debe qué. Si tu ex decide no pagar su deuda, pero ambos nombres figuran en la cuenta, las puntuaciones crediticias de ambos se verán afectadas.

Notifica cualquier cambio de nombre

Una vez que se ha formalizado el divorcio, algunas personas deciden volver a utilizar su apellido de soltera. Quienes opten por hacerlo deben comunicar el cambio a las autoridades competentes. Lo más importante es acudir a la Administración de la Seguridad Social (SSA) para solicitar una nueva tarjeta de la Seguridad Social. Si no se lo comunicas, tendrás problemas a la hora de presentar la declaración de la renta. El nombre que figure en tu declaración de la renta debe coincidir con el que la SSA tiene registrado; de lo contrario, no la aceptarán. A continuación, debes acudir al Departamento de Tráfico (DMV) para obtener un nuevo carné de conducir, un nuevo título de propiedad y una nueva matrícula. Después, deberás notificarlo a:

  • Inscripción en el censo electoral
  • Departamento de Estado para renovar el pasaporte
  • Tu empresa y las organizaciones profesionales

Habrá más personas a las que tendrás que informar a lo largo del proceso, pero estas son las más importantes.

Ahorra para la jubilación

Como parte del acuerdo de divorcio, es posible que tu excónyuge tenga que repartir sus activos de jubilación. En ese caso, ya tienes ventaja. Sin embargo, no todo el mundo tiene tanta suerte. Es posible que tengas que abrir tu propia cuenta de jubilación. Puedes optar por una cuenta IRA o aprovechar un plan patrocinado por la empresa, como un 401K. Elige esta última opción si tu empresa te ofrece igualar una parte de tus aportaciones. A continuación, aporta lo suficiente para aprovechar al máximo la ventaja. Es dinero gratis, así que sería prudente no rechazarlo.

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