Los ciberdelincuentes siempre están al acecho, buscando la oportunidad perfecta para estafarte, así que debes estar alerta. Pueden robar tu información enviándote correos electrónicos falsos, interceptando tus datos mientras utilizas una red Wi-Fi pública o instalando malware en tu teléfono o ordenador. Tomar las siguientes medidas puede ayudarte a proteger tu cuenta bancaria contra el fraude.
Utiliza contraseñas seguras y únicas para cada una de tus cuentas
Más de 2,5 millones de personas utilizan «123456» como contraseña. No solo es muy habitual, sino que, además, los hackers tardan menos de un segundo en descifrarla. Si esa es tu contraseña, cámbiala ahora mismo. Se recomienda encarecidamente que utilices contraseñas seguras y únicas para cada una de tus cuentas. Utilizar la misma contraseña en todas las cuentas te expone a un alto riesgo, ya que si un hacker consigue acceder a una de ellas, enhorabuena: ya tiene acceso a todas. Para asegurarte de que tu contraseña sea lo más segura posible, elige una que tenga al menos 12 caracteres y que incluya una combinación de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. También se recomienda que cambies tu contraseña cada 90 días.
Activar la autenticación de dos factores
A veces, una sola capa de protección no es suficiente. Por suerte, puedes reforzar la seguridad de tu cuenta activando la autenticación de dos factores. En lugar de introducir solo tu nombre de usuario y contraseña, también tendrás que introducir un código especial que se te enviará al móvil o al correo electrónico. Sin ambos datos, no podrás acceder a tu cuenta.
Mantén actualizada tu información de contacto
Por lo general, tu entidad financiera supervisará tus cuentas y se pondrá en contacto contigo por teléfono o mensaje de texto de inmediato si detecta alguna actividad sospechosa. Por eso, es importante que mantengas actualizada tu información de contacto. Tómate un minuto para comprobar qué número de teléfono y dirección de correo electrónico tienen registrados y actualízalos si es necesario.
Instala un programa antivirus
Mantén tus dispositivos a salvo en todo momento instalando un programa antivirus. De esta forma, si haces clic por error en un enlace malicioso, el daño no será demasiado grave. Mantén siempre tu software actualizado y deja que realice análisis al menos una vez a la semana para protegerte frente a las últimas amenazas. También es recomendable asegurarte de que tu dispositivo tenga instaladas las últimas actualizaciones del sistema y los parches de seguridad.
Evita utilizar redes Wi-Fi públicas para acceder a tu cuenta
No es raro que lugares públicos como la biblioteca de tu barrio, los restaurantes y los aeropuertos ofrezcan wifi gratuito. Aunque no pasa nada por utilizarlo para navegar por Internet, evita usar esa conexión para acceder a tus cuentas bancarias. No es seguro. Algunos ciberdelincuentes crean a propósito enlaces falsos con nombres de conexión similares para poder robar tu información personal. Espera a llegar a casa o plantéate utilizar una VPN para conectarte a una red Wi-Fi pública. De este modo, todos tus datos quedarán cifrados mientras estés conectado.
Controla tus transacciones
Nadie conoce tus hábitos de gasto tan bien como tú. Procura revisar tus cuentas bancarias y de tarjeta de crédito cada pocos días para asegurarte de que no haya cargos ni retiradas no autorizadas. Si detectas una transacción fraudulenta, denúnciala inmediatamente a tu banco o a la entidad emisora de la tarjeta. Cancela la tarjeta y solicita que te la sustituyan. Considera también cambiar tu PIN, por si acaso.

