A algunas personas les cuesta gestionar sus finanzas. Piden prestado demasiado, ahorran muy poco y parecen no tener ni idea de cómo administrar bien el dinero. Aunque la situación de cada uno es diferente, familiarizarse con algunas reglas básicas puede ayudarte a tomar mejores decisiones financieras. A continuación te ofrecemos algunas pautas generales que puedes seguir.

Calcula tu presupuesto siguiendo la regla del 50/30/20

Hacer un presupuesto no funcionará si eliges un método demasiado restrictivo. Lo que necesitas es algo que te permita ser responsable, perseguir tus objetivos financieros y divertirte un poco. Dicho esto, la regla del 50/30/20 lo cubre todo. La mitad de tus ingresos mensuales se destinará a las necesidades básicas (alquiler, comida, facturas, seguros, etc.). El treinta por ciento de tus ingresos se destinará a lo que te apetezca. Quizá quieras ir de compras o salir a cenar con amigos; en cualquier caso, podrás hacerlo sin remordimientos porque ya has presupuestado ese gasto. El 20 por ciento restante se destinará a aumentar tus ahorros o a saldar deudas.

Averigua qué coche te puedes permitir con la regla del 20/4/10

Gastarse una fortuna en un coche es un derroche de dinero, ya que empieza a perder valor en cuanto sales con él del concesionario. Si tienes pensado solicitar un préstamo para comprar un coche, intenta aportar una entrada de al menos el 20 % y no financies el vehículo durante más de cuatro años. Lo ideal es que no dediques más del 10 % de tus ingresos brutos a gastos relacionados con el coche, como las cuotas mensuales, el seguro y la gasolina.

Nota: Conserva el vehículo durante al menos 10 años para sacarle todo el partido.

Ahorra cada año el 1 % del valor de tu vivienda para gastos de mantenimiento

Como propietario de una vivienda, ¿adivina quién es el responsable de arreglar los grifos que gotean y las tejas que faltan? Exacto, tú. Por eso, debes asegurarte de que tu cuenta esté preparada para hacer frente a los gastos cuando surja algún imprevisto. Cada año, reserva el 1 % del valor de tu vivienda para mantenimiento y reparaciones.

Págate primero a ti mismo

Ahorrar dinero no es una de las principales prioridades para mucha gente. De hecho, casi el 70 % de los estadounidenses tiene menos de 1.000 dólares en el banco. Una forma infalible de empezar con buen pie es pagarte primero a ti mismo. Elige una pequeña cantidad y configura transferencias automáticas con tu banco. Cada vez que cobres, el dinero se transferirá a tu cuenta de ahorros antes de que tengas la oportunidad de gastarlo. Con el tiempo, puedes aumentar la cantidad para acumular ahorros más rápidamente.

Aporta siempre lo suficiente para recibir la aportación equivalente de tu empresa al plan 401k

No es habitual que te caiga dinero gratis del cielo, así que asegúrate de aprovechar la oportunidad cuando puedas. Si tu empresa te ofrece igualar una parte de tus aportaciones al plan 401k, aporta siempre lo suficiente para recibir la igualación completa. Algunas empresas ofrecen una igualación de un dólar por cada dólar aportado, hasta un 3 % de tu salario. Eso puede traducirse en una buena suma de dinero si sabes mover bien tus cartas.

Aumenta tus ahorros cuando te suban el sueldo

Por lo general, cuando la gente recibe un aumento de sueldo, enseguida empieza a gastar más dinero. Aunque no pasa nada por darse un capricho de vez en cuando, lo más probable es que ahora mismo no necesites cambiar de coche, de muebles o de ropa. Si has vivido cómodamente hasta ahora, limítate a tu presupuesto actual. Te irá mucho mejor si utilizas esos ingresos extra para crear un fondo de emergencia o ahorrar para la jubilación.

Ahorra el equivalente a 6 meses de gastos de manutención en un fondo de emergencia

Puede que hoy todo sea de color de rosa, pero nunca se sabe cuándo una tormenta azotará tu situación financiera. Quizás pierdas tu trabajo o te pongas tan enfermo que no puedas trabajar durante un periodo prolongado. Por eso, necesitas un plan B. Todo el mundo debe tener ahorrados, como mínimo, seis meses de gastos de manutención en un fondo de emergencia. Esto te permitirá pagar tus facturas y evitar endeudarte mientras planificas tu próximo paso.

Paga primero la deuda con el tipo de interés más alto

A la hora de decidir en qué orden saldar tus deudas, empieza siempre por la que tenga el tipo de interés más alto. Realiza el pago mínimo en todas tus tarjetas, pero centra la mayor parte de tus esfuerzos en aquella que tenga el tipo de interés más alto. Destina cada céntimo que puedas a esa tarjeta. Una vez que hayas saldado esa tarjeta, pasa a la siguiente cuenta con el tipo de interés más alto. Seguir este orden es la forma más económica de eliminar la deuda.

Pagar un 20 % de entrada para comprar una vivienda

Cuanto mayor sea tu pago inicial, menos dinero tendrás que pedir prestado al banco. Además, la mayoría de las entidades crediticias exigen que pagues un seguro hipotecario privado (PMI) si tu pago inicial es inferior al 20 %. El PMI medio oscila entre el 0,55 % y el 2,25 % del importe original del préstamo cada año. Tendrás que hacer frente a estos gastos adicionales hasta que alcances al menos un 20 % de capital propio en la vivienda.

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