En algún momento u otro, sucederán cosas malas, y es importante saber cómo afrontar la situación. Conocer los fundamentos de los primeros auxilios puede salvar la vida de alguien. A continuación te ofrecemos cinco consejos básicos de primeros auxilios que todo el mundo debería conocer.

 

Cómo realizar la reanimación cardiopulmonar

Si ves que alguien se desmaya de repente o te encuentras con una persona inconsciente, es posible que necesite RCP. En primer lugar, dale un golpecito en el hombro y pregúntale si se encuentra bien.  Llama al 9-1-1 inmediatamente si la persona no responde. Lo siguiente que debes hacer es tumbar a la persona boca arriba, pero ten cuidado al moverla. Inclina ligeramente su cabeza hacia atrás para abrir las vías respiratorias y, a continuación, dedica unos segundos a comprobar si respira. Si no respira en un plazo de 10 segundos, inicia la RCP.

  1. En el caso de víctimas adultas, debes utilizar una técnica con las dos manos para realizar 30 compresiones torácicas. Coloca una mano encima de la otra y júntalas. Presiona con fuerza y rapidez en el centro del pecho de la persona, ligeramente por debajo de los pezones. Las compresiones deben tener una profundidad mínima de 2 pulgadas para que sean eficaces. Lo ideal es realizar al menos 100 compresiones por minuto. 
  2. Cada 30 compresiones, realiza dos respiraciones de rescate a la víctima. Tápale la nariz con los dedos, coloca tu boca sobre la suya y sopla para que se le eleve el pecho. Si te da vergüenza realizar las respiraciones de rescate, al menos sigue realizando compresiones torácicas. De este modo, se mantendrá el flujo de sangre oxigenada hacia el cerebro y otros órganos vitales.
  3. Repite el ciclo de 30 compresiones torácicas y 2 respiraciones de rescate hasta que llegue la ayuda o la víctima se despierte.

 

Cómo tratar una quemadura

En caso de quemaduras, lo primero que hay que hacer es evaluar su gravedad.  Acude al médico si la zona quemada mide más de 3 pulgadas o si la piel está carbonizada, ya sea de color negro o blanco. Esto último indica que se trata de quemaduras de tercer grado. Las quemaduras leves se pueden tratar por tu cuenta manteniendo la piel bajo agua corriente fría durante al menos 10 minutos. No apliques hielo en la zona. Si sientes dolor, puedes tomar ibuprofeno o paracetamol para aliviarlo.

 

Cómo cuidar los cortes y las rozaduras

Hay quien se asusta al ver sangre, pero no hay por qué alarmarse ante un corte o una rozadura leves. Basta con cubrir la herida con un paño limpio y ejercer una ligera presión durante 20 minutos. Esto ayudará a que la sangre se coagule. Una vez que se haya detenido la hemorragia, puedes limpiar la herida con agua y, a continuación, aplicar una pomada antibiótica y un vendaje.

 

Cómo curar un esguince de tobillo

Los esguinces son una de las lesiones más comunes. Suelen producirse al torcer o girar el tobillo de forma torpe. Una forma eficaz de tratar un esguince es aplicar el método R.I.C.E., que son las siglas de reposo, hielo, compresión y elevación. Deja que el tobillo descanse para no agravar la lesión. Aplica hielo a lo largo del día para reducir la hinchazón y el enrojecimiento.  Venda el tobillo con una venda elástica o algo similar, lo que también ayudará a reducir la hinchazón. Por último, mantenga el tobillo elevado.

 

Cómo detener una hemorragia nasal

Otro consejo básico de primeros auxilios que todo el mundo debe conocer es cómo detener una hemorragia nasal. Normalmente, cuando ves a alguien con una hemorragia nasal, instintivamente le dices que eche la cabeza hacia atrás porque no quieres que se manche la ropa. Sin embargo, este no es el mejor consejo.  De hecho, se recomienda sentarse con la espalda recta e inclinarse hacia delante para que la sangre no baje por la parte posterior de la garganta. Para detener la hemorragia, pellizca la parte blanda de la nariz, justo debajo del hueso nasal, durante 10 minutos mientras respiras por la boca. Una vez que la hemorragia se haya detenido, aplica una bolsa de hielo durante 10 minutos cada vez. Evita agacharte, sonarte la nariz o hurgártela, ya que podría volver a sangrar.

 

 

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